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Estrategias de Aprendizaje 


Una de las condiciones primordiales para lograr aprendizajes profundos es el desarrollo de habilidades básicas del pensamiento que permitan analizar y organizar la información; planificar, supervisar y evaluar la ejecución de nuestras acciones.
Se puede hablar de estrategias de aprendizaje cuando se es capaz de ajustar el comportamiento (lo que piensas y haces) a los requerimientos de una tarea y a las condiciones en que se genera. 
Aprender a aprender significa estar consciente de lo que aprendemos, de nuestras capacidades, habilidades y destrezas; es desarrollar competencias que nos permitan una asimilación crítica.
Para iniciar, es importante que identifiquemos cuáles son los métodos o estrategias que se pueden usar para el desarrollo de habilidades en el auto aprendizaje:
Las estrategias cognitivas son procedimientos conscientes que manejamos con un propósito específico; nos sirven para adquirir, procesar, fijar, recuperar y utilizar la información en función de ciertas metas de aprendizaje. 
Estrategias de recirculación de la información: Suponen un procesamiento superficial, y son utilizadas para conseguir un aprendizaje literal, al pie de la letra.
Estrategias de organización: Permiten realizar una reorganización de la información que va a aprenderse. Es posible organizar, agrupar o clasificar la información.
Estrategias de elaboración: Suponen integrar y relacionar la nueva información que ha de aprenderse con los conocimientos previos. Pueden ser de dos tipos: simples y complejas. 
Las estrategias metacognitivas implican el conocimiento de la propia actividad cognitiva y el control sobre dicha actividad; es decir, conocer, controlar y evaluar las acciones y directrices de la manera de aprender. Controlar las actividades cognitivas implica, a su vez, planificarlas, controlar el proceso intelectual y evaluar los resultados. La autorregulación del conocimiento implica tres actividades: Planeación, Supervisión y Evaluación.

Las estrategias de manejo de los recursos. Para un estudiante universitario, la organización del tiempo es fundamental, como lo es también elegir un ambiente de estudio y las condiciones físicas adecuadas. Asimismo, es importante regular nuestro esfuerzo, lo que implica interés y automotivación para asimilar el conocimiento, y mantenernos abiertos al aprendizaje en pares entre otros métodos.

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